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Alerta sanitaria oncológica: una oportunidad para cerrar brechas críticas en el sistema de salud

  • 26 mar
  • 3 Min. de lectura

El anuncio del gobierno sobre la declaración de una alerta sanitaria por cáncer marca un antes y un después frente a una de las crisis más complejas del sistema de salud chileno: el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento oncológico.


Las cifras evidencian la magnitud del problema, ya que, en diciembre de 2025, más de 76 mil personas presentaban retrasos en garantías GES, de las cuales cerca de 20 mil corresponden a patologías oncológicas, es decir, 1 de cada 4 incumplimientos. A esto se suman más de 2 millones de personas en lista de espera por consulta de especialidad y más de 370 mil por cirugías, configurando un escenario de alta presión asistencial.


Desde la mirada clínica, el doctor Suraj Samtani, oncólogo asesor del Observatorio del Cáncer, advierte que el desafío va más allá de los pacientes cubiertos por GES. “Existe un número significativo de pacientes no GES que enfrentan barreras incluso mayores en diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Muchas veces, quedan invisibilizados por no estar dentro de las garantías explícitas”, señala.


En esta línea, la Dra. Dania Acuña, gineco-oncóloga y miembro fundador de la Sociedad Iberoamericana de Vulva y Vagina, pone el foco en las profundas inequidades territoriales. “Hoy tenemos pacientes que esperan en promedio más de 100 días para radioterapia en cáncer cervicouterino, muy lejos de los 20 días que establece el GES. La alerta sanitaria puede ser clave para activar convenios público-privados y reducir estos tiempos críticos”, explica.


Desde su experiencia en regiones, la especialista enfatiza que el impacto de la medida debe ir más allá de la atención clínica directa. “Es fundamental que cubra traslados, alojamiento y acompañamiento. No es razonable que una paciente deba viajar más de 10 horas en bus o enfrentar sola su tratamiento. También se requieren residencias oncológicas, apoyo psicooncológico para pacientes y familias, y mayor acompañamiento social durante todo el proceso”, agrega.


Asimismo, plantea la necesidad de acelerar procesos clave del sistema: “Se deben agilizar las biopsias, fortalecer la capacidad de radioterapia mediante alianzas público-privadas y avanzar en comités oncológicos más resolutivos. Pero, sobre todo, esta alerta debe contar con un equipo que gestione, supervise y garantice que las medidas se implementen efectivamente”.


Por otro lado, desde la salud pública, la Dra. Gladys Ibáñez, cirujana oncológica y reconstructiva de mama y jefa de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital San José, advierte que el éxito de la medida dependerá de su implementación concreta. “Todo proyecto en salud requiere tres elementos clave: recursos humanos y materiales, un cronograma claro y un presupuesto definido. Sin estos pilares, es muy difícil que la alerta sanitaria logre los resultados esperados”, sostiene.


En ese contexto, recuerda las brechas históricas del sistema. “Cuando se implementó el GES, ya advertíamos la falta de financiamiento y de horas médicas para cumplir con las garantías. Hoy, con una disminución del presupuesto en salud, se hace aún más complejo reducir las listas de espera en cáncer”, explica.


Por ello, subraya la importancia de una inversión estratégica. “El financiamiento adicional que se destine debe fortalecer principalmente a los hospitales públicos, donde el impacto y rendimiento de los recursos puede ser mayor que en la compra de servicios al sector privado”, afirma.


En este contexto, la alerta sanitaria se posiciona como una herramienta clave para reactivar las listas de espera, acelerar procesos y fortalecer la colaboración público-privada. Sin embargo, su efectividad dependerá de la capacidad del sistema para abordar el problema de manera integral, bajo criterios clínicos y de riesgo, más que administrativos.


“El desafío es avanzar hacia un modelo oncológico centrado en el paciente, donde el acceso oportuno no dependa del tipo de cobertura, sino de la necesidad clínica”, enfatiza el Dr. Samtani, subrayando la importancia de implementar sistemas de navegación que acompañen de forma efectiva a los pacientes durante todo su proceso.


Por su parte, Alicia Aravena, directora ejecutiva del Observatorio del Cáncer, valora la medida, pero advierte que el problema es estructural. “La alerta sanitaria es una excelente noticia, especialmente para las mujeres que lideran las listas de espera. Sin embargo, el cáncer requiere una respuesta permanente. Debe ser el punto de partida para fortalecer y reestructurar de manera consistente la respuesta del sistema”, puntualiza.


La concentración de los retrasos en cinco tipos de cáncer —cervicouterino, mama, colorrectal, gástrico y próstata—, que representan más del 80% de los casos, evidencia además la necesidad de focalizar los esfuerzos en patologías de alto impacto en sobrevida.


En un escenario donde el tiempo es determinante, la alerta sanitaria no solo representa una medida urgente, sino también una oportunidad para transformar estructuralmente la respuesta del sistema de salud frente al cáncer. “En materia de cáncer, el tiempo es vida. El llamado es a priorizar de forma permanente, con financiamiento estable, los desafíos oncológicos que enfrenta Chile”, concluye Alicia.

 
 
 

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