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La nutrición oncológica: un pilar imprescindible para mejorar el tratamiento del cáncer

  • 16 mar
  • 4 Min. de lectura

Por Geraldine Perret

Nutricionista OncológicaPresidenta Sociedad Chilena de Nutrición y Cáncer (SOCNUC)

Integrante del Equipo Asesor del Observatorio del Cáncer

Cada año miles de personas en Chile reciben un diagnóstico de cáncer. Para muchas de ellas, el tratamiento comienza con cirugías, quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas. Sin embargo, existe un componente fundamental del tratamiento que con demasiada frecuencia sigue siendo invisibilizado o integrado tardíamente en los modelos de atención: la nutrición.


Durante las últimas décadas hemos sido testigos de avances extraordinarios en el tratamiento del cáncer. La medicina oncológica ha evolucionado hacia terapias cada vez más específicas y personalizadas. No obstante, el éxito de estos tratamientos no depende únicamente de los fármacos o de las intervenciones quirúrgicas, sino también de las condiciones físicas y nutricionales en las que el paciente enfrenta su enfermedad.


La evidencia científica ha demostrado de manera consistente que entre un 20% y un 80% de los pacientes con cáncer presentan riesgo nutricional o desnutrición en algún momento de su enfermedad. Esta amplia variabilidad depende del tipo de cáncer, del estadio de la enfermedad y de los tratamientos recibidos. Lo que sí es claro es que la malnutrición impacta directamente en la evolución clínica: aumenta las complicaciones, disminuye la tolerancia a los tratamientos, prolonga las hospitalizaciones y puede afectar tanto la respuesta terapéutica como la sobrevida.


En Chile, distintos estudios han mostrado que un porcentaje importante de los pacientes oncológicos hospitalizados presenta riesgo nutricional o desnutrición, muchas veces detectada tardíamente. A pesar de ello, en la práctica clínica muchos pacientes siguen llegando a evaluación nutricional cuando la pérdida de peso y masa muscular ya es significativa, o bien no cuentan con acceso oportuno a un manejo nutricional especializado durante su tratamiento.


A lo largo de mi trayectoria clínica y académica en nutrición oncológica, he podido observar con claridad que la nutrición no es un aspecto opcional del tratamiento del cáncer. Es una herramienta terapéutica fundamental. Preservar el estado nutricional, mantener la masa muscular, apoyar la capacidad funcional del paciente y abordar los síntomas asociados a la alimentación son intervenciones que influyen directamente en la calidad de vida y en los resultados del tratamiento.


Hoy sabemos que el manejo nutricional en oncología debe comenzar desde el momento del diagnóstico y mantenerse a lo largo de todo el proceso de atención. Esto incluye la detección precoz del riesgo nutricional, la implementación oportuna de soporte nutricional cuando es necesario, el manejo de síntomas que afectan la alimentación y el desarrollo de estrategias de prehabilitación antes de tratamientos oncológicos complejos.


Además, el abordaje nutricional en oncología no se limita únicamente a evaluar el estado nutricional o indicar recomendaciones alimentarias generales. La práctica clínica actual exige también analizar el tipo de tratamiento oncológico que recibe cada paciente : quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas u hormonales  y evaluar posibles interacciones con alimentos, suplementos nutricionales, vitaminas o productos naturales que muchas personas incorporan con la intención de mejorar su salud.


En un contexto donde circula abundante información, muchas veces no basada en evidencia, es frecuente que los pacientes reciban recomendaciones contradictorias o sigan dietas extremadamente restrictivas que pueden generar déficits nutricionales o incluso interferir con su tratamiento médico. Por ello, uno de los roles fundamentales de la nutrición oncológica es acompañar, educar y orientar a los pacientes para prevenir riesgos, derribar mitos y promover decisiones informadas que permitan integrar la alimentación y la suplementación de manera segura dentro del tratamiento.


Al mismo tiempo, es fundamental fortalecer la formación de los equipos de salud en nutrición oncológica, promover la investigación en esta área y generar datos locales que permitan comprender mejor la realidad nutricional de las personas que viven con cáncer en nuestro país.


Otro desafío central es avanzar hacia modelos de atención verdaderamente multidisciplinarios, donde médicos, nutricionistas, enfermeras, kinesiólogos, psicólogos y otros profesionales trabajen de manera coordinada para abordar las distintas dimensiones del cuidado del paciente.


En este contexto, el Observatorio del Cáncer cumple un rol clave al promover el análisis, la generación de evidencia y la reflexión pública sobre los desafíos del cáncer en Chile. Poder aportar desde mi experiencia clínica, académica y de investigación a este espacio representa una oportunidad profundamente significativa y una responsabilidad que asumo con convicción.


Integrar la nutrición dentro de las políticas de atención oncológica no es solo una recomendación técnica. Incorporar el tamizaje nutricional sistemático, el acceso oportuno a nutrición clínica especializada y el desarrollo de programas de prehabilitación oncológica debiera formar parte de los estándares de atención para las personas con cáncer.


Porque detrás de cada diagnóstico de cáncer hay una persona que necesita no solo tratamiento médico, sino también acompañamiento, cuidado y estrategias que le permitan enfrentar su enfermedad con la mejor calidad de vida posible.


Visibilizar el rol de la nutrición en oncología no es solo una tarea académica o clínica. Es también un compromiso con las personas que viven con cáncer y con la construcción de un sistema de salud más humano, más equitativo y verdaderamente centrado en el bienestar de los pacientes.


Integrar la nutrición en el tratamiento del cáncer no es solo una decisión clínica: es una decisión ética.


 
 
 

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