Reconocimiento en concurso Mi Cáncer, Mi Palabra
- 4 feb
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En el marco del Día Mundial del Cáncer, nuestra directora de proyectos Marisol Camiroaga fue premiada con el segundo lugar de la versión II del concurso Mi Cáncer, Mi Palabra, llevado a cabo por el Foro Nacional del Cáncer y CECAN.
Esta iniciativa de relatos cortos se realiza hace dos años con el objetivo de visibilizar la realidad que viven las y los pacientes, además de sensibilizar a las personas e interpelar a las autoridades para avanzar con premura en políticas públicas necesarias.
En esta oportunidad, Marisol recibió el segundo lugar de la categoría adultos con su relato “El armario de la mujer biónica”, donde evidencia su propia experiencia con el cáncer de mama y cómo hasta el día de hoy vive las repercusiones tanto físicas como emocionales:
El armario de la mujer biónica
Todas queríamos ser Jaime Sommers. Era perfecta. Sobrenatural. Biónica. Tras un accidente en paracaídas, una revolucionaria cirugía financiada por el gobierno terminó otorgándole poderes: corría a la velocidad del rayo, su brazo levantaba tanques y su oído escuchaba lo que otros no.
En agosto de 2021 mi paracaídas no se abrió. Me estrellé en el suelo. Tenía un cáncer de mama bilateral. El Estado decidió operarme. El protocolo GES así lo indica. Rogué me sacaran las dos mamas. No resistiría aquel fantasma de por vida. La respuesta: “¿para qué, si tienes un dedo enfermo te debo cortar la mano?” (sic).
Hoy me muevo en cámara lenta, aunque confieso que avanzo como jamás imaginé. A pesar de la neuropatía logro levantar mi cuerpo cansado, mi alma hecha trizas y mi dignidad tambaleante. Más mi mente lúcida brilla entre las neblinas que deja a quimioterapia.
Y el oído. Hoy escucho cosas que antes no, pero duelen profundo. Es el otro cáncer. El de una sociedad enferma que no llega a las más de 4 mil mujeres con cáncer de mama que esperan atención en el sistema público.
A veces me cuesta seguir “viviendo” la “sobrevida”. Pero la Mujer Biónica era más. Se habla del “viaje del armario al yo-aceptación”.
¿Cómo hacer para que en nuestro “armario mental” duelan menos las brutales brechas y se logre un seguimiento real que apoye la verdadera “reconstrucción mamaria”? Esa que tiene que ver con la dignidad y la identidad de mujer. Con el ser-humano.
Además de la categoría de adultos, también se premiaron a pacientes adolescentes y a cuidadores de personas con cáncer, para conocer distintas perspectivas de las vivencias que puede provocar esta enfermedad oncológica.
Felicitamos a nuestra directora de proyectos por este tremendo reconocimiento y los invitamos a leer su escrito en nuestra página web.




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