El cáncer no distingue identidades de género: hacia una atención oncológica más inclusiva
- 30 jun
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Hablar de prevención del cáncer es hablar de acceso, información y equidad. Sin embargo, para muchas personas de las diversidades sexo-genéricas, el camino hacia un diagnóstico oportuno y una atención de salud de calidad continúa estando marcado por barreras que van mucho más allá de lo clínico.
El cáncer no distingue identidades de género. El riesgo de desarrollar una enfermedad oncológica depende de los órganos y tejidos que cada persona tenga, no de cómo se identifique. Por ello, las estrategias de prevención, pesquisa y seguimiento deben responder a la realidad corporal de cada persona, ofreciendo una atención personalizada, respetuosa y libre de prejuicios.
La importancia de una prevención basada en la anatomía
Las recomendaciones de tamizaje y controles preventivos deben considerar los órganos presentes en cada persona. Por ejemplo, un hombre trans que conserva tejido mamario mantiene riesgo de desarrollar cáncer de mama, incluso si se ha sometido a una mastectomía parcial o masculinizante. Del mismo modo, si conserva el cuello uterino, continúa siendo necesario realizar controles para la prevención del cáncer cervicouterino.
En el caso de las mujeres trans, el uso de terapia hormonal con estrógenos puede favorecer el desarrollo de tejido mamario, por lo que también debe evaluarse el riesgo de cáncer de mama. Asimismo, si conservan la próstata y los testículos, siguen existiendo riesgos de desarrollar cáncer de próstata o cáncer testicular, respectivamente.
En todos estos casos, los controles preventivos deben definirse según los órganos presentes, los antecedentes personales y el criterio médico, más que por la identidad de género.
Las barreras también afectan la salud
Diversos estudios internacionales han demostrado que las personas LGBTQ+ con cáncer enfrentan mayores dificultades para acceder a una atención oportuna. En comparación con la población general, presentan mayores retrasos en el diagnóstico, una mayor probabilidad de abandonar o rechazar tratamientos y, en algunos casos, peores resultados en salud.
Estas diferencias no responden a características biológicas propias de las diversidades sexo-genéricas, sino que reflejan desigualdades en el acceso a los servicios de salud y experiencias de discriminación que pueden alejar a las personas de los controles preventivos y de la atención médica.
"Las personas trans debemos poder acceder de forma respetuosa, digna y humanitaria a los tratamientos requeridos. El tema es que, aunque queramos tomarnos resguardos pertinentes con nuestra salud, en ocasiones esto se ve dificultado por las atenciones de los profesionales",
comenta Andrés Rivera Duarte, académico, investigador y consultor en Derechos Humanos e Identidad de Género.
Entre las principales barreras descritas se encuentran el uso incorrecto del nombre social o de los pronombres, preguntas personales innecesarias, comentarios discriminatorios y la falta de formación de algunos equipos de salud en atención inclusiva.
Una atención más humana beneficia a todas las personas
En Chile se han impulsado diversas iniciativas orientadas a promover una atención más respetuosa, entre ellas el Programa Nacional de Humanización en Salud, que busca fortalecer una atención centrada en las personas, basada en el respeto, la empatía y el trato digno.
Además, cada vez existen más profesionales y centros de salud que incorporan buenas prácticas para brindar una atención inclusiva, reconociendo las necesidades específicas de las personas trans y de las diversidades sexo-genéricas.
Sin embargo, la cantidad de profesionales que actualmente realizan un buen trato hacia las personas de la diversidad de género sigue siendo menor:
"Ya es complejo hacerse un examen preventivo siendo un hombre trans. Hay estudios que indican que producto de las discriminaciones que se viven en los servicios de salud, las personas trans simplemente no acuden a sus exámenes preventivos",
señala Andrés desde su propia experiencia.
La prevención también es inclusión
Según el Censo 2024, más de 50 mil personas mayores de 18 años en Chile se identifican como trans. Todas ellas tienen derecho a acceder a información clara, controles preventivos oportunos y una atención de salud libre de discriminación.
Promover una mirada inclusiva en oncología no significa crear una medicina distinta, sino garantizar que cada persona reciba los cuidados que necesita de acuerdo con su realidad corporal y con pleno respeto a su identidad.
"El cáncer no discrimina ni por orientación sexual ni por identidad de género, por lo tanto todas las personas deberíamos someternos en igualdad de condiciones y de trato a los procedimientos preventivos necesarios",
destaca Andrés.
Porque hablar de inclusión también es hablar de prevención. Y una prevención efectiva solo es posible cuando todas las personas pueden acceder a ella en igualdad de condiciones.




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