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Encuesta nacional revela el impacto de la quimioterapia en la calidad de vida de pacientes oncológicos: fatiga, múltiples efectos adversos y brechas en la comunicación con los equipos de salud

  • 2 jul
  • 3 min de lectura

La quimioterapia representa uno de los pilares fundamentales del tratamiento para abordar el cáncer, pero también supone un importante desafío para quienes la reciben.


Con el objetivo de conocer cómo viven este proceso las personas en Chile, el Observatorio del Cáncer desarrolló la Encuesta Nacional de Quimioterapia, Efectos Adversos y Calidad de Vida 2026, un estudio que recogió la experiencia de 230 pacientes en tratamiento activo provenientes de las 16 regiones del país.


Los resultados muestran una realidad contundente: la quimioterapia impacta de manera transversal la vida cotidiana de las personas, no solo por los efectos físicos del tratamiento, sino también por las dificultades que aún existen para acceder a información oportuna, comunicar síntomas y sentirse escuchados por los equipos de salud.


Una carga sintomática que va mucho más allá de las náuseas


Si bien las náuseas y los vómitos suelen asociarse a la quimioterapia, la encuesta evidenció que el efecto adverso más frecuente es la fatiga o cansancio, presente en el 95,7% de los participantes. En casi 8 de cada 10 casos, este síntoma fue descrito como moderado o intenso.


A ello se suman otros efectos de alta prevalencia, como el dolor, la diarrea o estreñimiento y el hormigueo en manos o pies, que afectaron a más de tres cuartos de las personas encuestadas.


Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los efectos adversos rara vez aparecen de forma aislada. El 83% de los participantes reportó cuatro o más síntomas simultáneos y casi la mitad experimentó al mismo tiempo fatiga, dolor, alteraciones gastrointestinales y hormigueo, configurando una carga sintomática que repercute directamente en la tolerancia al tratamiento y en la calidad de vida.


El tratamiento también interfiere con la vida diaria


Los resultados muestran que el impacto de la quimioterapia trasciende los síntomas físicos. Todas las dimensiones evaluadas de calidad de vida obtuvieron puntajes superiores al punto medio de la escala utilizada, reflejando una interferencia importante en la rutina de los pacientes.


Las áreas más afectadas fueron el descanso y el sueño, junto con el trabajo o los estudios, seguidas de la vida social y las actividades del hogar. Esto confirma que la experiencia de la quimioterapia no se limita a las horas de tratamiento, sino que condiciona la vida cotidiana durante semanas o incluso meses.


Control de síntomas: avances y desafíos


La encuesta también evaluó el manejo preventivo de las náuseas y los vómitos. Aunque el 93,5% de los participantes recibió medicamentos antieméticos antes de la quimioterapia, uno de cada cuatro presentó vómitos durante las primeras 24 horas posteriores al tratamiento y una proporción similar continuó presentándolos en los días siguientes.


Estos resultados muestran que una alta cobertura de tratamiento preventivo no siempre se traduce en un adecuado control de los síntomas, lo que evidencia la necesidad de un seguimiento más cercano y de estrategias terapéuticas ajustadas a cada paciente.


Cuando el problema no es solo clínico


Más allá de los efectos físicos, la encuesta identificó importantes brechas en la comunicación entre pacientes y equipos de salud.


Más de un tercio de los participantes señaló que nunca informó sus síntomas al equipo tratante, principalmente porque no los consideró importantes o porque no sabía a quién comunicarlos. Entre quienes sí lo hicieron, cuatro de cada diez percibieron que sus molestias fueron minimizadas.


El análisis de las respuestas abiertas refuerza esta realidad. Las principales solicitudes de los pacientes no apuntan a mayor tecnología o infraestructura, sino a aspectos profundamente humanos: recibir información clara sobre los efectos adversos, contar con un trato más empático y tener canales de comunicación disponibles entre un ciclo de quimioterapia y otro.


La incertidumbre frente a síntomas desconocidos, la sensación de no ser escuchados y la dificultad para acceder al equipo de salud fueron algunos de los elementos que más se repitieron entre los testimonios.


Una oportunidad para mejorar la experiencia del tratamiento


Pese a las brechas identificadas, el estudio también muestra experiencias positivas. Cerca de un tercio de los participantes manifestó estar plenamente satisfecho con la atención recibida, destacando especialmente el compromiso, la cercanía y la empatía de enfermeras, TENS y otros profesionales de salud.


Estos resultados demuestran que una atención centrada en las personas es posible y que la comunicación, la información y el acompañamiento tienen un impacto tan relevante como las intervenciones clínicas.


"Comprender la experiencia de quienes viven la quimioterapia es un paso fundamental para avanzar hacia una atención oncológica más humana, centrada en la persona y capaz de responder a las necesidades reales de quienes enfrentan el cáncer", indica nuestra directora ejecutiva, Alicia Aravena.

Desde el Observatorio del Cáncer creemos que escuchar la experiencia de quienes viven un tratamiento oncológico es fundamental para mejorar la atención en salud.


Comprender cómo afectan los efectos adversos la vida diaria y cuáles son las necesidades que expresan los propios pacientes permite avanzar hacia una atención más humana, más oportuna y verdaderamente centrada en las personas.

 
 
 
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